¿Cuál es la diferencia entre los aceites de motor para diésel y gasolina?
Cuando buscas cuál es el mejor aceite para tu coche, la respuesta no es única. Uno de los principales motivos es la diferencia entre las necesidades físicas y químicas de los motores diésel y los de gasolina. Así, si bien hay lubricantes que sirven para ambos, hay otros que solo sirven para uno de ellos.
En esta guía práctica te contamos, de forma clara y basada en normas, en qué se diferencian los aceites de motor para diésel y gasolina y cómo escoger el correcto para tu vehículo.
Los aceites de motor para diésel y gasolina comparten objetivos —lubricar, proteger y limpiar—, pero atienden necesidades distintas. La clave está en respetar la especificación (API/ACEA/ILSAC y homologaciones del fabricante) y la viscosidad indicada. Así aseguras rendimiento, bajas emisiones y una larga vida del motor, sea diésel o gasolina.
Los motores diésel generan más hollín, ácidos y partículas sólidas que los de gasolina. Por eso, los aceites para diésel suelen incorporar una mayor concentración de aditivos detergentes y dispersantes, evitando así la formación de lodos que puedan generar obstrucciones en el funcionamiento de los distintos conductos.
Es algo que cambia cuando se trata de gasolina, donde la prioridad reciente es prevenir la preignición a baja velocidad (LSPI, por sus siglas en inglés). Además, destaca el papel de los modificadores de fricción para mejorar el rendimiento y el consumo.
Las etiquetas son la mejor guía para identificar los tipos de aceite:
Es normal que te hayas hecho esta pregunta. La respuesta es que solo puedes usar un aceite si cumple la especificación exacta que exige el fabricante para tu motor. Por ejemplo, muchos lubricantes de calidad para turismos llevan aprobaciones tanto de gasolina como de diésel (ACEA A/B o C, y homologaciones OEM).
Para elegir el lubricante adecuado para tu vehículo, lo primero que tienes que hacer es consultar el manual del fabricante. Ahí verás las normas que cumple (API/ACEA/ILSAC), la viscosidad recomendada y, si aplica, la homologación del fabricante.
A partir de ahí, considera el uso real y el clima en el que lo vayas a usar. Por ejemplo, siempre que el fabricante lo permita, las viscosidades bajas (0W‑20/5W‑30) son recomendables para trayectos cortos y temperaturas frías, mientras que opciones como los aceites 5W‑40 o 10W‑30 son más adecuadas para climas cálidos y viajes más largos.
Eso sí, es crucial respetar los intervalos de cambio: estirar el aceite más allá del servicio recomendado compromete la protección, tanto en diésel como en gasolina.
Por último, recuerda que tienes a tu disposición el buscador del portal de Repsol Lubricants, donde solo tendrás que teclear tu matrícula o modelo de vehículo para descubrir los productos adecuados para tu vehículo.