Cómo elegir el aceite adecuado te ayuda a conducir mejor
Cuando estás conduciendo, no hay nada como las buenas sensaciones. Un arranque limpio, una respuesta suave al acelerar, la confianza en cada giro. Detrás de esa sensación de control hay un detalle que no se ve, pero lo cambia todo: elegir el aceite adecuado para tu motor.
Es algo que va más allá del mantenimiento, ya que mejora el rendimiento en cada kilómetro y hace que conducir sea la experiencia que mereces.
Dentro del motor, miles de piezas trabajan a alta velocidad y temperatura. El aceite crea una película estable que reduce la fricción, controla la temperatura, mantiene limpias las superficies y ayuda a sellar correctamente la cámara de combustión. Cuando esa película es la que el fabricante ha definido para tu motor (es decir, cuando usas el aceite correcto), todo encaja perfectamente.
El primer momento es el más crítico. Con el motor frío, un aceite con la viscosidad adecuada llega a los puntos críticos en el momento necesario y evita los rozamientos producidos por el contacto entre piezas del motor. En marcha, un menor esfuerzo interno se traduce en aceleraciones más limpias y en una entrega de potencia coherente con lo que pisas. También baja el ruido mecánico y disminuyen las vibraciones, esa calma que percibes cuando todo funciona como debe.
Toda una suma de pequeños equilibrios que se traducen en una conducción más agradable y predecible. Además, a largo plazo, un motor que trabaja con menos pérdidas mecánicas aprovecha mejor el combustible. Menos fricción es más eficiencia.
La guía más fiable para escoger el aceite adecuado es el propio manual del vehículo, donde se especifican las normas internacionales (como ACEA o API) y las homologaciones propias del fabricante. Los lubricantes que cumplen con estas aprobaciones garantizan una compatibilidad química y una estabilidad térmica, además de validar un rendimiento adecuado para un modelo de vehículo concreto.
La segunda pieza del puzzle es la viscosidad, que es el indicador que describe cómo fluye el aceite en frío y cómo mantiene su cuerpo a temperatura de trabajo. La elección correcta protege desde el arranque y sostiene la película cuando el motor está caliente.
La tercera clave es tu uso real. No es lo mismo realizar trayectos urbanos cortos que viajes largos por autovía, por montaña o con remolque, donde la exigencia es mayor para el motor. Cada patrón de uso somete al aceite a condiciones distintas, por lo que la adaptación del aceite también marca la diferencia.
En el manual del fabricante también encontrarás información sobre los intervalos de cambio de aceite. Es una cuestión a tener en cuenta, ya que hay usuarios que alargan demasiado la renovación, diciendo aquello de “cambiaré el aceite cuando suene raro”. Sin embargo, esperar a que haya señales audibles es llegar tarde, ya que el aceite envejece, sus aditivos se agotan y su capacidad de limpieza y protección disminuye.
Para ayudarte con tu elección final, en el portal de Repsol Lubricants encontrarás un buscador con el que podrás encontrar el lubricante adecuado para tu vehículo en cuestión de segundos. Solo tienes que teclear el modelo o el número de matrícula. Tan sencillo como eso.
Y es que cuando el aceite correcto está ahí, te sientes mejor, y tu motor también. Es una cuestión que permanece invisible, pero que se percibe en el día a día: menos sorpresas, más disfrute y más confianza al volante. Elegir bien se nota desde el primer kilómetro.