Cinco falsos mitos sobre el anticongelante o refrigerante

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Seguro que has escuchado más de una vez que el anticongelante “solo importa cuando hace frío” o que “el color te dice cuál usar”. La realidad es que este fluido trabaja cada kilómetro para mantener a raya la temperatura y evitar la corrosión del motor.

Por esto, vamos a dedicar este artículo a desmontar los mitos más habituales sobre el anticongelante y, de paso, darte algunos consejos para escoger el adecuado.

Eso sí, quizá te estés preguntando si anticongelante y refrigerante son lo mismo. La respuesta es que sí: se trata de una mezcla de glicol, agua y paquetes de inhibidores que evita que el circuito se congele en frío y que hierva a altas temperaturas. Sea como sea, lo importante es la especificación y la proporción correcta, no el nombre.

Mito 1. “El anticongelante solo es para el invierno”

Nada más lejos de la realidad. El refrigerante es clave todo el año. En frío, evita que el circuito se congele; en calor, eleva el punto de ebullición y estabiliza la transferencia térmica. Con una mezcla correcta y un sistema presurizado, el punto de ebullición puede superar los 120 °C; sin esa protección, aumentan los riesgos de sobrecalentamiento, deformaciones y fallos de junta.

Mito 2. “El color indica el tipo y la calidad”

El color es solo un tinte para identificar fugas. No existe un estándar universal por colores. Un verde puede ser una tecnología y, en otra marca, indicar algo completamente distinto. Lo que manda es la especificación del fabricante y la química del producto, cada una con inhibidores y compatibilidades diferentes. Por eso, consulta siempre el manual antes de rellenar o cambiar.

Mito 3. “Puedo usar solo agua”

El agua sola se congela a 0 °C, hierve a 100 °C y aporta sales que incrustan. Además, no protege frente a corrosión, cavitación ni formación de espuma. Es la razón por la que se usa líquido refrigerante o anticongelante, compuesto por una mezcla de glicol, agua desmineralizada e inhibidores.

Mito 4. “Todos los anticongelantes son iguales y se pueden mezclar”

Mezclar productos incompatibles puede neutralizar inhibidores y generar lodos. Así, cada fabricante calibra su circuito (metales, elastómeros, bombas) para una química concreta. Si no sabes qué hay en tu circuito, lo prudente es vaciar, enjuagar y rellenar con el tipo de producto que se indica en el manual de usuario.

Mito 5. “Cuanto más concentrado, mejor”

La realidad es que el equilibrio importa. Hay que tener en cuenta que el glicol puro transfiere peor el calor y aumenta la viscosidad. Con una proporción 50/50 de glicol y agua, el punto de congelación baja aproximadamente hasta −37 °C y la protección frente a ebullición y corrosión es adecuada para un uso exigente. Subir el glicol por encima de lo recomendado puede reducir la capacidad de disipación y acortar la vida de componentes.

Cómo escoger el anticongelante adecuado

Para elegir el refrigerante o anticongelante correcto para tu vehículo, consulta siempre el manual del fabricante. Ahí se indica la tecnología de inhibidores compatible (IAT, OAT o HOAT) y, en muchos casos, una normativa u homologación concreta. Esa compatibilidad depende de los materiales del radiador, de la bomba, de las juntas y elastómeros o del propio diseño del circuito. 

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