La competición es el mejor banco de pruebas para los lubricantes. Desde hace más de 50 años, Repsol ha vivido la alta competición desde dentro: laboratorios, pistas, títulos y exigencia máxima. Ese recorrido nos ha enseñado a transformar fórmulas en confianza y rendimiento real.
En 2026, regresamos al Mundial de Motociclismo como proveedor exclusivo de lubricantes para Moto2 y Moto3, un paso que refuerza la transferencia de conocimiento desde la pista a la calle. De esta forma, cada avance probado en el límite llega, afinado, a tu vehículo para el día a día.
Del laboratorio a la pista… y de vuelta al laboratorio
El desarrollo de un aceite de competición es un proceso iterativo y riguroso que combina simulación avanzada, pruebas en entorno controlado y validación en condiciones reales:
- Simulación en ordenador. La modelización, cada vez más apoyada en IA, mejora la predicción de resultados, reduce el número de fórmulas necesarias y acelera el ciclo de desarrollo.
- Formulación a escala. Se preparan lotes en laboratorio para verificar la estabilidad de la mezcla y su comportamiento inicial.
- Ensayos de laboratorio para poner a prueba propiedades críticas, como viscosidad cinemática, HTHS (High Temperature High Shear), reducción de la fricción o capacidad de protección frente a fricción.
- Ensayos en motor (screener), en los que se evalúan funciones específicas, como reducción de las pérdidas mecánicas, refrigeración de pistones, desgaste de cojinetes, análisis por microscopía óptica, durabilidad, resistencia al cizallamiento o mantenimiento de la película lubricante.
- Ensayos en motor real de competición. Cuando están disponibles en el TechLab, se optimiza cada hora de prueba por su alto valor y coste, afinando la formulación con datos de funcionamiento real.
- Prueba en circuito. Si todo funciona según lo previsto, el lubricante se valida en pista o se envía a fabricantes de motores para su aprobación final. Sin ir más lejos, los lubricantes que se utilizarán en Moto2 y Moto3 a partir de 2026 han sido validados por los fabricantes para dar el sello definitivo de confianza.
Esta secuencia asegura que la química no solo cumple en teoría, sino que responde en el entorno más exigente antes de transformarse en aprendizaje para la gama comercial.
De la pista a tu vehículo
La transferencia de los avances en competición a los productos comerciales no es literal —un aceite de carrera no se monta tal cual en tu coche o moto—, pero sí es directa en conocimiento. Así, extraemos lecciones que hacen mejores los productos que llegan a ti:
- Modificadores de fricción más eficaces: menos pérdidas mecánicas se traducen en motores que funcionan con mayor suavidad y, en escenarios reales, en una eficiencia optimizada.
- Arquitecturas de base y polímeros con mejor estabilidad térmica: la viscosidad se mantiene más constante con el aceite en frío y en caliente, favoreciendo arranques limpios y protección estable.
- Protección anti-desgaste más robusta: lo aprendido en el comportamiento de los cojinetes y elementos críticos se traduce en menor desgaste y mayor vida útil del motor.
- Control del cizallamiento y de la película lubricante: la integridad del aceite se sostiene durante más kilómetros, con respuestas consistentes en diferentes estilos de conducción y condiciones climáticas.
El resultado no es solo técnico, sino una experiencia que aporta mayor confort en la conducción.
2026: reforzando la transferencia de conocimiento
Ser proveedor exclusivo de lubricantes para Moto2 y Moto3 refuerza nuestra posición en el corazón del desarrollo en alta competición. Esta relación directa con fabricantes, equipos y motores específicos acorta los ciclos de aprendizaje y refuerza la validación técnica, porque lo que se prueba bajo presión, funciona con tranquilidad.
Después de décadas de experiencia en la pista, hemos aprendido que la excelencia se siente: confianza en el arranque, seguridad en el trayecto, libertad para explorar y orgullo al llevar lo mejor. Del laboratorio, a la pista. De la pista, a tu vehículo.