Toni Bou: “Saber que todo funciona bien y que la moto va a responder como esperas te da esa tranquilidad para poder dar el máximo.”
Cuarenta títulos mundiales. Una cifra que parecía imposible y que hoy resume dos décadas de dominio, constancia y evolución. Toni Bou continúa ampliando una trayectoria única tras alcanzar un nuevo hito junto al Repsol Honda HRC, el equipo con el que conquistó su primer Mundial en 2007 y con el que, casi veinte años después, sigue compitiendo con la misma ambición.
Pero mantenerse en lo más alto durante tanto tiempo exige evolucionar constantemente. También lo han hecho la moto, la tecnología y cada uno de los productos que intervienen en su rendimiento. En esta entrevista, Bou repasa el camino hasta su título número 40 y explica cómo la precisión, la confianza en la mecánica y el trabajo de desarrollo junto a Repsol Lubricants se convierten en aliados fundamentales cuando cada pequeño detalle puede marcar la diferencia.
La verdad es que cuesta asimilarlo. Cuando empecé en 2007 era imposible pensar que algún día podría llegar a 40 títulos mundiales. Al final han sido 20 años ganando los dos campeonatos y creo que lo más difícil ha sido mantener esta regularidad durante tanto tiempo. Estoy muy contento y, sobre todo, muy orgulloso de todo el trabajo que hemos hecho para llegar hasta aquí.
Ha cambiado mucho. Ahora tengo mucha más experiencia, entiendo mejor las carreras y sé gestionar mucho más los momentos complicados. En 2007 seguramente era más explosivo y ahora intento pensar más las cosas. Pero hay algo que no ha cambiado, que son las ganas de ganar. Sigo teniendo la misma ambición y cuando estoy encima de la moto siempre quiero hacerlo lo mejor posible.
Sí, muchísimo. Con los años conoces mucho mejor la moto y también eres capaz de notar detalles que antes quizá no notabas. Al final buscamos mejorar siempre, aunque sea muy poco, porque en nuestro deporte cualquier pequeño detalle puede marcar la diferencia. Soy bastante exigente con el equipo porque siempre creo que podemos encontrar algo más.
La evolución ha sido enorme. La moto de ahora no tiene nada que ver con la de hace 20 años y todos los productos también han tenido que evolucionar. Para mí lo más importante es que todo funcione siempre igual, desde el principio hasta el final de una carrera. Exigimos muchísimo a la moto y tener esa constancia te da mucha confianza como piloto.
Sobre todo, lo notas en el tacto y en la respuesta de la moto. En trial utilizamos muchísimo el embrague y necesitamos mucha precisión, así que es importante que las sensaciones sean siempre las mismas. Cuando llevas tantos años con una moto notas rápidamente si algo cambia. Tener una respuesta constante te permite confiar en ella y concentrarte únicamente en pilotar.
Creo que hemos evolucionado todos juntos. Durante estos años hemos ido exigiendo cada vez más a la moto y también a todos los productos que utilizamos. La competición es el mejor sitio para probar las cosas porque llevamos todo al límite y podemos dar mucha información. Después de tantos años trabajando juntos hay mucha confianza y eso también ayuda a seguir mejorando.
Al final es una parte fundamental para que el motor funcione bien y tenga una buena durabilidad. Nosotros buscamos el máximo rendimiento porque competimos al límite, pero para cualquier motorista creo que lo más importante es poder confiar en la moto, cuidarla y saber que todo funciona como tiene que funcionar.
Es fundamental. Cuando estoy en una zona no puedo estar pensando en si la moto va a responder o no, necesito tener confianza total en ella. Al final tienes que estar concentrado al cien por cien en pilotar y en superar la zona. Saber que todo funciona bien y que la moto va a responder como esperas te da esa tranquilidad para poder dar el máximo.